Con las botas puestas: Brian Clough.
Brian Clough fue uno de los personajes más influyentes del fútbol británico durante más de tres décadas. Una de esa personalidades que nunca provocan sensaciones indiferentes. Sin termino medio. Estimado e idolatrado por unos; detestado por otros. Esa balanza imaginaria se fue nivelando con el tiempo a su favor. Su figura fue creciendo y sus detractores acabaron por asimilar la evidencia. La que le convirtió en una leyenda de los banquillos.
Como goleador ya había batido registros. Con el Middlesbrough anotó 197 goles en 212 partidos, alcanzando una excelente marca de casi un gol por partido. Una lesión truncó su carrera de por vida provocando su retirada. Fue entonces cuando, animado por el deseo innato de seguir vinculado el fútbol, se aventuró a probar suerte en los banquillos. Poco más de un año después de su retirada y tras un breve paso por el modesto Hartlepool United, Clough ya estaba dirigiendo al por entonces también modesto Derby County que militaba en la segunda división inglesa.
Durante seis temporadas ( 1967-1973) hizo del Derby un equipo más que temible. Consiguió ganar el título de campeón de liga llegando incluso a las semifinales del campeonato europeo en la que el Derby fue derrotado por la Juventus en una eliminatoria polémica. Tras el partido de vuelta Clough arremetió contra todo. Contra el árbitro, contra el equipo rival e incluso llegó a insultar a la propia nación italiana. El Derby fue duramente sancionado. Durante unos días este hecho provocó una fuerte disputa interna entre el entrenador y la directiva. El fuerte clamor popular en favor de su persona impedía una destitución. Clough fue obligado a dimitir.
En 1974, fue fichado como entrenador del Leeds United. Su llegada no podría ser más apabullante y controvertida: “Hasta donde yo sé, ustedes pueden tirar a la basura todos sus trofeos , porque los ganaron haciendo trampas”. Esa fue su carta de presenación. Su abrumadora personalidad unida a un cierto resquemor pasado hacia el Leeds no hacía presagiar un largo matrimonio. Los resultados tampoco le salvaron esta vez. Estuvo en el club por 44 días, ganando solamente un partido. El día de su despedida, Brian comentó: ” Es un día triste… para el Leeds”.
A pesar de ser tachado como arrogante, él siempre se empeñó en darse la razón. Y el tiempo se encargó de ello. En 1975, Clough firmó por el Nottingham Forest, un equipo de Segunda. Con él ascendió a Primera, fue campeón de la Liga inglesa y logró dos Copas de Europa consecutivas. La profecía se había cumplido para escarnio de los hinchas de Elland Road. Su despido había sido muy triste… pero para el Leeds.
Pasó 18 años magníficos en el banquillo del Nottingham. Alcohólico insaciable, necesitó de un transplante de hígado en 2003 y los médicos le pronosticaron dos meses de vida. Él, tan terco como siempre, aguantó veinte meses peleando por su vida. Este es el retrato de un ganador que perdió luchando hasta el límite. Mr Clough murió en la vida como en el campo de juego: con las botas puestas.
Los 44 angustiosos días de Brian Clough en el Leeds se llevan al cine:
