Africa Power
Hace no mucho, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) publicó una lista de doscientos jugadores para elegir al mejor jugador de la historia del continente africano. Entre los candidatos a ganar este galardón nos encontrábamos con jugadores tan mediocres -por no utilizar otro término- como Rashid Yekini (Sporting de Gijón), Mohamed Timoumi (llegó a jugar en el Murcia), Cyrille Makanaky (Málaga) o el mismísimo Emmanuel Amunike. Evidentemente, la falta de jugadores de otro rango superior explica la aparición de jugadores de este nivel.
La historia no ayudó mucho. Cuando el fútbol daba sus primeros pasos a principios del siglo XX, en África sólo existían dos naciones independientes: Etiopía (antes Abisinia) y Liberia (creada en 1.847). La historia del fútbol africano es la historia del fútbol como instrumento de la lucha por la independencia. Es la historia del fútbol en el seno de las luchas políticas de un gran número de países surgidos a partir de la descolonización.
Pasadas siete décadas de siglo sin participación internacional, África asomaría la cabeza en el Mundial de México´70 con Marruecos como representante y, consiguiendo estos, el primer punto africano de la historia contra Bulgaria. Desde ahí hasta 1990, la participación africana se limitó a Zaire, Túnez (primera selección africana en ganar un partido), Algeria y, de nuevo, Marruecos, que consiguió la primera clasificación de su continente para los octavos de final de un mundial en 1986.
A pesar del logro marroquí en México, el boom africano llegaría representado en Camerún cuatro años después, en el mundial de Italia. Su juego alegre liderado por Roger Milla dejó un legado mucho más amplio e importante que ser la primera selección del continente negro en llegar a unos cuartos de final de un mundial de fútbol. La selección de Camerún marcó las pautas a seguir por el fútbol de su continente apoyado en la incipiente eclosión de algunos jugadores de otros países africanos que empezaban a despuntar en clubes punteros del panorama internacional como Hossa Hassan (Egipto) , Anthony Yeboah y Abedí Pelé (Ghana), George Weah (Liberia) o Okocha y Kanu (Nigeria).
La globalización del fútbol así como la tendencia física que marca el fútbol moderno han favorecido desde ese momento la evolución del fútbol africano, evolución que se encuentra aún en un proceso ascendente. El problema de la inmigración era una lacra que traspasaba las barreras sociales para instalarse en el fútbol. Casos como el de la Francia de Zidane que ganó el mundial repleto de jugadores con raíces africanas son un buen ejemplo. Sin embargo, cada vez son más los que optan por jugar con su país de origen en lugar de su país de adopción.
África ha encontrado en el fútbol su particular vía de escape a la mísera situación que vive el continente. Es posible que estén todavía un punto por debajo técnicamente de Europa y Sudamérica pero quizás esta avalancha de jugadores formados en el viejo continente haga que, algún día, países como Nigeria, Costa de Marfil, Ghana o Malí puedan tutear a las grandes selecciones de siempre.
George Weah. Seguramente, el mayor exponente del África Power y el mejor jugador africano de todos los tiempos. Un delantero completísimo con un gran salto y remate de cabeza, unas cualidades físicas envidiables y un tremendo olfato goleador. Además le acompañaba una más que notable técnica con el balón en los pies.
Roger Milla: Mención también para el velocísimo delantero que subrayó en letras de oro el nombre de Camerún y del fútbol africano en Italia 90 gracias a su juego vistoso y ofensivo. Pionero del buen fútbol en su continente.


Y que hay del crack Bassir?